Chicos estoy preparando con mi hijo Víctor cosillas para la vuelta al cole, libros, forros, cartera, estuche….
Tiene muchas ganas de volver, de ver a sus amigos y a su entrenador de fútbol sala pero…¡¡me parto de risa! también se acuerda de las oleadas de esos pequeños bichillos que pasean por los «coles» , los piojitos.
Esto me hace recordar que con 8 años, Víctor redactó un cuento corto para un concurso.
A mí me encantó y su a hermana le pareció muy ocurrente, así que, lo voy a subir. ¡Aquí lo tenéis!
Los piojos de mi monstruo
Los piojos de los monstruos son horribles y bien lo sé yo, porque los he visto.
Esta es mi historia:
El otro día nació un monstruito. Me lo encontré en la montaña cuando fui
de excursión con mi familia. Estaba congelado, asustado y se le había
olvidado la cantimplora y la bufanda. Le dije hola y me hice amigo suyo.
Luego le di de comer y le dejé mi bufanda.
Le pregunté si me lo podía llevar y me dijo que sí. Cuando estuvimos en
casa viendo la televisión vimos un anuncio de piojos. Entonces fue mi
monstruo y metió la mano en la tele ,¡se puso los piojos en la cabeza!.
Le expliqué muy rápido lo malos que eran los piojos y cogió el bote de
TAPARIX de la imagen televisiva (una loción antipiojos), se lo eché y se
le paso el picor. ¡Menos mal!, estaba desesperado y muyyy despeinado.
Siempre rascando los pelos.
Desde ese día yo y mi amigo el monstruo viajamos todas las tardes después de ir al colegio dentro de la tele, a jugar con nuestros personajes de tele favoritos. A mí me gusta Doraemon, es genial.
Yo nunca hubiera pensado que existen monstruos mágicos que viajan por las telecomunicaciones.
Aún es muy pequeño, está aprendiendo a viajar por mi ordenador, pero todavía no le sale muy bien. Poco a poco. Pasito a pasito.
¡¡¡ “Qué punto” de monstruo!!!
FIN
Autor: Víctor Pérez Díez