La alondra en el trigal
En un extenso trigal, entre los verdes tallos, había construida una alondra su nido. Cuando creció mucho el trigo, y se doraron las espigas, volviéndose pesadas, comenzó la alondra a preocuparse por sus crías.
“Tenemos que marcharnos de aquí- pensaba- antes de que lleguen los segadores, destrocen mi nido y maten a mis polluelos.
Todas las mañanas, cuando la alondra tenía que abandonar su nido para ir en busca de alimento, recomendaba a sus crías que vigilasen atentas y le contasen, al atardecer, lo que hubieran oído.
Un día cuando ya se había marchado la alondra, llegó el labrador y dijo:
_Ya es tiempo de comenzar la recolección. Iré a casa de mi vecino a rogarle que me ayude con mi trabajo.
Los pajarillos que estaban en el nido se asustaron, y cuando regresó su madre, piaron, agitados, contándole lo que había dicho el labrador. Pero la alondra tranquilizó a sus crías diciéndoles:
_Aún no tenemos nada que temer. Si ha de aguardar a su vecino, aún tardará mucho en ser segado el trigo.
Al día siguiente volvió el labrador al campo y dijo:
_El grano está ya bien maduro; hay que llevarlo al granero. Hijo ve enseguida a casa de todos nuestros parientes y pídeles que vengan a ayudarnos a recolectarlo.
_Ahora sí que tenemos que irnos _ piaron los polluelos, nuevamente agitados.
_ ¡De ningún modo, no tengáis cuidado!_respondió la alondra. Sus parientes tienen que trabajar también en sus propios campos. Aún podemos quedarnos en nuestro viejo nido.
Al tercer día volvió, de nuevo, el labrador, y viendo cómo se inclinaban los tallos al peso de las espigas maduras, exclamó:
_ ¡Ya no podemos esperar más! Hijo ve enseguida al mercado y contrata segadores. Empezaremos mañana.
Ahora sí que tenemos que irnos_ exclamó la alondra cuando sus crías le dijeron lo que habían oído
Cuando un hombre se decide a ocuparse por sí mismo de su trabajo, en lugar de confiárselo a otros, entonces sí que existe la posibilidad de que ese trabajo llegue a realizarse.
CHRISTIAN F. GUELLERT (El gran libro de fábulas: “La alondra en el trigal”)

