¡Ya llegas! ¡Uf!
¡Ya llegas! ¡Uf!

Cómo subir a la cumbre.

Dando un paso de ilusión,
dos tropiezos sin raspón,
y un gran esfuerzo crujiente
que haga sudar tu frente.

Llena muy bien la mochila
con una alegre canción,
lo mismo Rap que hip-hop,
más una bromilla o dos.
O… tal vez con una guasa
seguida de charlotadas.

 

 

Llena bien tu cantimplora
con agua de fe o anisete,
¡y arriba en un periquete!

Ascenderás propulsada
como el cohete y la bala
al reino de las montañas.
O tal vez a Peñalara.
Ah!
Para encumbrar la cumbre,
con su gloria y esplendor,
para, para el bocadillo,
guarda aliento en los bolsillos,
ve tranquilo y a tu ritmo,
y podrás tocar el sol.
¡Un besote macarrón!
Quise decir… campeón

Y…¿cómo descender la cumbre?

Monta una cabra montesa
y asegura bien las riendas.
Al galope, en trotasaltos
un zig-zag hacia los lados,
y en un momentito al llano;
junto al lago, atolondrado,
¿o es que te has mareado?

¡Oh nooooo!
¿Y… para las agujetas?

Un gran zumo, una chuleta,
y un bramido de trompetas
que te deje medio muerta,
sumida en profunda siesta.

En sueños, coge un coral
y el brillo de tres estrellas,
Para forjar tu trofeo
con el sueño de Morfeo
¿Y después?

Coge mango, chocolate,
llévalo a la fundición,
para forjar un trofeo
que no sea de cartón.

Te mereces tu medalla
por coronar el Peñalara.
Como recompensa y gloria:
¡saborea tu victoria!

¡Hasta pronto mi alboroto!
Quise decir… terremoto.

Y… a la próxima….

Discurre metas, lumbreras.
y estrújate la cabeza
¡Y no me pillará torcuato,
si subes al Kilimanjaro!

Hasta pronto, mi melón.
¡Quise decir… triunfador!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *